lunes, 31 de marzo de 2014

#FotoFinde: Siesta


La foto de este fin de semana debería de estar en negro pues dormí muchísimo. Pero este fin de semana mi gatita decidió estar conmigo en lugar de con su papi, a mi solo me quiere cuando no está él o si estoy en la cocina. Así que como este fin de semana decidió mimarme la foto es para ella.

Nomas y manual de #FotoFinde: aquí


sábado, 29 de marzo de 2014

Nacimiento y hospitalización de un bebé prematuro

Como supongo que sabéis no soy madre ni espero serlo por el momento por lo que puede resultar raro que escriba sobre la hospitalización de bebés prematuros. En este caso voy a escribir sobre la experiencia de mi mejor amiga, a partir de ahora G. Le he pedido permiso para contar lo que ha pasado estas últimas semanas con su bebé. Creo que su experiencia puede ayudar a mujeres que están en riesgo de parto prematuro para hacerse una idea lo que pueden encontrarse en el hospital.

Este texto se centra en una experiencia personal por lo que no esperéis que en todos los hospitales se comporten igual, ni con todos los bebés, ni mucho menos en todos los partos prematuros.

En la semana 31 de embarazo G nota la barriga muy dura. Como la dureza es extrema, tan dura como tocar una pared, a pesar de que no siente dolor acude a urgencias. Allí le confirman que tiene contracciones y deciden ingresarla. Esas contracciones no son dolorosas, las consigue notar un par de veces concentrándose mucho y si está de lado se paran pero boca arriba aparecen. Le ponen medicación para parar las contracciones e inyecciones para incrementar la maduración de los pulmones del bebé. Permanece ingresada 4 días y cuando le dan el alta le indican que debe guardar reposo.

En la semana 34 empieza a tener contracciones otra vez por lo que acude a urgencias. Le administran la medicación para parar las contracciones, menos dosis que la vez anterior, y la envían a casa. A las tres horas rompe aguas y acude a urgencias de nuevo.

La dilatación fue rápida. Las matronas estaban preocupadas porque no conseguían monitorizar las contracciones. G no las notaba en la parte superior de la barriga pero si en la pelvis. Esto pudo ser a consecuencia de la medicación para pararlas que le habían puesto. A pesar de ese inconveniente el parto fue rápido y bien.

Antes del parto y por la circunstancia de ser prematuro  les indicaron que no se lo iban a enseñar ni a poner encima. Les contaron que se lo llevarían a neonatología tan pronto naciera.

El marido de G pudo estar presente y participar en el parto. Le enseñaron la cabeza del niño antes de que naciera y pudo ver nacer a su hijo, algo de lo que está orgulloso y feliz.

Durante el parto estuvieron presentes varios profesionales sanitarios, suponemos que solo uno más de lo que es habitual. Lo atendió una matrona junto con una enfermera que la asistía en lo que necesitaba. También había una enfermera de neonatología para llevarse al bebé inmediatamente después del nacimiento. Y por último estuvieron presentes dos estudiantes. El parto se produjo en un hospital universitario por lo que es normal que en los procedimientos haya algún estudiante. Sólo observaron sin intervenir en ningún momento. Si algún día G quiere compartir su parto estaré encantada de cederle el espacio que necesite.

Ya habréis llegado a la conclusión de que tan pronto nació el bebé se fue a neonatología y G no pudo verlo. Marido de G pudo verlo a través de un cristal mientras lo limpiaban y hacían las primeras pruebas cuando salió del paritorio.

Marido de G en ese momento se tiene que ir a administración a hacer el ingreso del bebé. Para el ingreso hace falta el nombre del bebé. Digo esto porque cuando me lo contaba me estaba imaginando a padres nerviosos que le ponen un nombre que aún no estaba del todo decidido. En su caso estaba más que decidido, así que no hubo ni dudas ni confusión. Después de los trámites el marido de G fue a neonatología para entregar las pegatinas con los datos del bebé, hasta ese momento estaba identificado con la hoja del parto. Pudo verlo y pudo sacarle unas fotos para enseñárselas a G. Eso sí, nada de tocarlo. El pequeñajo pesó 2 kilos con 450 gramos y midió 45 centímetros. Nada mal para ser prematuro.

G pudo bajar a ver al bebé cuando se recuperó e intentar que se le enganchara al pecho.

Las reglas en neonatología son muy estrictas. Son muchos niños en una sola sala y hay que respetarlas.
  • Los padres pueden ir entre las 8 y las 10 de la noche de uno en uno. Existen ciertos momentos en los que te piden que salgas, como para la limpieza.
  • Las horas de visita son de 4 a 6 de la tarde. El visitante tiene que entrar con uno de los padres, permanecer como mucho 15 minutos y solo dos visitantes por día. En estas horas son en las que los padres pueden aprovechar para estar juntos dentro.
  • No se puede coger al bebé y mucho menos cambiarlo sin el consentimiento de una enfermera. Las enfermeras anotan todo acerca del bebé, cuanto come, cuando hace pis, caca. Es muy importante respetar sus notas pues el pediatra las tendrá en cuenta. 
  • Si el bebé está en una incubadora no puedes tocarlo sin permiso.
  • Si deseas entregar tu leche por la noche puedes hacerlo llamando por teléfono y llevándola hasta allí.
  • En la sala de espera no se permiten menores de 12 años. Ya no deberían ni de ir al hospital.
  • Hay que desinfectarse las manos antes de entrar en la sala.
  • La pediatra informa a los padres una vez al día en su despacho.


Otras características:
  • En este hospital había dos salas para madres con taquillas, por si necesitaban cambiarse o extraerse leche. 
  • Había una sala de espera en particular para esa zona, con sofás y televisión.


Supongo que estas reglas os están pareciendo muy estrictas. Yo no las entendía hasta que entré en la sala. Imaginaros a 20 bebés en una sala, algunos prematuros, otros enfermitos, todos en sus cunitas, todos con monitores que indican saturación de oxígeno y pulsaciones. Ahora añadir a 40 padres en esa sala, todos a la vez. ¿Es un poco caos verdad? Por otra parte cuanta más gente entre más riesgo para los bebés. Algunos bebés cogieron catarros poco antes de que les fueran a dar el alta por lo que se tuvieron que quedar más tiempo.

Si que hay algunos temas a mejorar:
  • Lactancia: En esa unidad no se fomenta en nada la lactancia. Si que te dejan darle el pecho durante el día pero enseguida te quitan al bebé. El hijo de G se quedaba dormido en medio de las tomas y tan pronto se quedaba se lo solían quitar. Necesitan más medios y formación para fomentarla correctamente. Las tomas tanto de biberón como de teta no son a demanda.
  • Medios: En relación con el punto anterior, les hacen falta más medios. En ocasiones se vieron desbordadas por el incremento de bebés en la sala. Primavera es una mala época para nacer pues repuntan mucho virus. Con más medios y algo de formación podrían fomentar adecuadamente la lactancia.  
  • Irresponsables: Hay gente que se salta las normas a la torera: ejemplo real cinco de visitas cogiendo y manoseando al bebé sin permiso, y hablando a gritos. Creo que si el hospital tiene unas normas debe de hacerlas cumplir. No hay nada que justifique ese comportamiento y lo único que puede causar son perjuicios para el bebé. Si la gente fuera respetuosa las normas serían más flexibles pero con ejemplos como este entiendo que sean así de estrictas. Creo que el hospital debería de tomar medidas serias con este tipo de gente, no solo perjudican a su hijo sino a todos los que están con él en esa sala.


Agradecimientos:

A G le gustaría destacar el trato excepcional de todas las enfermeras de planta, fueron un encanto. Y también el de todas las matronas que la atendieron, menos de una que le faltaba un poco de tacto y empatía.

Yo quiero agradecer sinceramente a G que me permita contar y relatar un pedacito de su historia y de esta forma hacer el blog un poco más maternal.

G y su bebé ya están en casa. El pequeñajo consiguió el alta justo en una semana. Es el bebé más guapo, pequeñito y adorable que he visto en mi vida. Me da mucho miedo cogerlo pero pienso vencerlo para achucharlo cada vez que G me deje. 

Muchas felicidades sois una familia maravillosa!

miércoles, 26 de marzo de 2014

Miércoles mudo: Dónuts caseros


Parte de los culpables de que no entre en mis pantalones... Si! van dos fotos de de dulces en tres días, pero es que soy una glotona. Receta aquí.


martes, 25 de marzo de 2014

Objetivos antes de comenzar la búsqueda

Una de las cosas que me repito constantemente cuando me obsesiono con la maternidad es que aun tengo que hacer unas cuantas cosas. Algunas veces me ayuda, otras me digo que tampoco son tan importantes y podría empezar a intentarlo. Como mi marido aun no se siente preparado para ser padre yo me he dicho que tengo que hacer las cosas de mi lista antes de comenzar la búsqueda. De esta forma le doy un poco más de tiempo a él para que se prepare y no lo someto a tantas presiones. Si, he dicho a tantas, pues algunas presiones seguro que se me escapan, las hormonas son intratables en ciertas situaciones.

Os voy a presentar mi pequeña pero difícil lista. Espero que escribirla me ayude un poco con alguna de las tareas. Además de que publicarla me de ganas de hacerlas aunque sea por el temor al escarnio público. Creo que las citaré en el orden que se cumplirán los objetivos.

  1. Vivienda: Ahora vivimos de alquiler pero estamos reformando un piso antiguo. Por lo que hasta que tengamos nuestra vivienda “definitiva” no es plan de ponerse con la búsqueda. Objetivo: Vivir en nuestro nuevo pisito y tener por lo menos los muebles de la habitación y la cocina. Tener cama y comida me parece imprescindible para emprender la búsqueda. Plazo: El único objetivo que no depende de mi en primera instancia va a ser el primero que se cumpla. Y no penséis que es porque las obras han empezado hace meses, no, es porque el constructor es una máquina. Empezamos hace dos semanas y ya casi tiene mitad de la obra. Estamos asustados. 
  2. PFC: Soy una de esas universitarias que empezó a trabajar sin entregar el proyecto fin de carrera. Es un gran error. Una vez empiezas a trabajar el resto pasa a segundo plano, y cuando llegas a casa no tienes ganas, ni en ocasiones fuerzas, de ponerte a trabajar el el proyecto. Objetivo: Presentar y aprobar el proyecto. Un mísero aprobado me vale. Plazo: Mediados de julio o tendré que pedir una prórroga. Si, ya se que en lugar de escribir el blog debería de estar trabajando en el proyecto, pero el blog es por mi salud mental y eso es lo primero.
  3. Conducir: Tengo el carné desde hace 10 años, pero lo he usado en contadas ocasiones. Hace mucho tiempo que no conduzco un coche y ahora me da pánico. Va a ser una necesidad pues voy a tener que ir al trabajo conduciendo algún día y no puedo depender siempre de los demás. Objetivo: Poder conducir de casa al trabajo con soltura y sin miedo. No pido poder conducir sin miedo por ciudades que eso va a ser imposible. Plazo: Como muy tarde a finales de agosto, o llegará la necesidad antes que la capacidad de hacerlo.
  4. Forma física: En los últimos meses me he descuidado mucho. Deje de hacer ejercicio regularmente y he estado comiendo muy mal. Mi IMC en estos momentos debe de indicar sobrepeso o estar muy cerca. No lo puedo asegurar porque me da miedo pesarme. Objetivo: Alcanzar un IMC saludable, 21-22 estaría perfecto. Conseguirlo saludablemente, comiendo sano y haciendo ejercicio. No se porque especifico tanto, pues no sería capaz de pasar hambre, así que lo que me queda es moverme. Plazo: Este va a ser complicado. El año pasado portándome muy bien desde mayo en septiembre estaba bien. Así que diré septiembre. 

Quedan presentados mis cuatro objetivos. Creo que el más importante a la hora de pensar en la maternidad es el de mi salud. Cuanto mejor esté mejor podré afrontar la búsqueda y, espero, que el embarazo. El PFC si no lo hago ahora no creo que después saque tiempo para hacerlo. Conducir me facilitaría mucho la vida y también a mis chóferes habituales. 

Igual no soporto la presión del reloj biológico tanto tiempo. Pero bueno espero que la lista ayude a placar la alarma un rato. ¿Qué os parecen mis objetivos?

lunes, 24 de marzo de 2014

#FotoFinde: rosca de mamá

Una de las cosas buenas de los fines de semana es visitar a mis padres. Mi madre es una sobrealimentadora nata. No sólo no se conforma con sobrealimentarnos cuando cocina para nosotros sino que también nos sobrealimenta a distancia. Nos envía comida para dos días como mínimo además de dulces y postres varios. El fin de semana pasado nos hizo una rosca gigante que nos comimos en un solo día, por lo que la llamé para decirle que me iba a poner gordísima por su culpa. Así que este fin de semana como recompensa nos hizo otra aun más grande y más rica. Esta es una pequeña muestra del desayuno del domingo. Por supuesto, hoy no quedan ni las migas.

Nomas y manual de #FotoFinde: aquí

domingo, 23 de marzo de 2014

Sentimientos encontrados

Puzzle de 1000 piezas de Heye
Tristeza de Luis Royo. Puzzle de Heye
Desde que mi reloj biológico se activó he tenido en múltiples ocasiones sentimientos casi opuestos. A veces esas sensaciones te llevan a un estado de no saber que hacer ni como reaccionar. Y en otras te encuentras disimulando o fingiendo para que no se note lo que está pasando por tu cabeza.

Ante el embarazo y el nacimiento del bebe de mi amiga. Me sentí feliz por ella pero también sentí envidia. Normalmente la felicidad desbanca a la envidia y todo va bien. Pero en ocasiones la envidia manda y te sientes triste porque tu también quieres estar embaraza y ser madre. Y por si no fuera poco con todo eso también llega el sentimiento de culpa. Te sientes culpable porque algo que tenía que hacerte muy feliz te hace sentirte triste. Te sientes culpable porque la alegría por tu amiga debería de superar todo lo demás. 

En resumen, tenemos felicidad, envidia, tristeza y culpabilidad. Todo esto a la vez en un cóctel explosivo. Y claro tienes que seguir haciendo tu vida, no puedes quedarte en casa lamiéndote las heridas hasta que todo se ordene en tu cabeza. Así empieza la tarea de intentar que se pase todo y volver a la normalidad, o si todo va mal fingir y disimular.

Hay ocasiones en las que fingir se vuelve una necesidad. No puedes presentarte delante de los futuros o recientes papás sin una sonrisa. Incluso puede que ellos necesiten tu ayuda y apoyo en esos momentos y tus necesidades pasen a un segundo plano. No quieres que se preocupen por ti. Puede que superes la visita sin problemas, sin decir algo inapropiado dado que tu cabeza está en otra parte. No siempre es tan malo, no siempre es necesario fingir, pero esta vez me voy a centrar en la peor parte.

El problema es que guardarse las cosas para una misma nunca es bueno y trae consecuencias. En mi caso han aparecido las dudas. Dudas de si algún día conseguirás ser madre. Dudas de si algún día tu pareja estará preparado. Y ya es algo más que se le añade en el cóctel de sentimientos.

Esta semana comprendí que esto no me pasa a mi sola. Que lo que siento no está mal aunque la culpabilidad lo diga. Compartirlo ayuda y saber que no estás sola también.








miércoles, 19 de marzo de 2014

Cambios tras dejar los anticonceptivos

Mi historia con los anticonceptivos empezó a los 18 años. Comencé tomando la píldora pero tan pronto como salieron los parches transdérmicos en España mi médico insistió en que visitara a mi ginecólogo y me cambiara a ellos. En el siguiente ciclo ya los estaba usando y todo fue bien.

Cuando empecé a pensar en tener hijos leí que se podía tardar hasta un año en recuperar la fertilidad. Supongo que no es lo más habitual pero puede pasar. Así que en la siguiente visita al ginecólogo le planteé la idea de ir a por el bebé al año siguiente. Me dijo que era mejor que los dejara en ese momento y que cuando nos decidamos lo visite para hacerme análisis completos y ver que todo está bien para comenzar a intentarlo.

Antes de empezar debo de aclarar que este es mi caso y que en nada tiene que parecerse al de otras mujeres. Si tienes cualquier duda siempre debes de consultar a tu médico, lo que a mi me funciona a ti puede hacerte daño, y lo que para mi es un síntoma inofensivo para ti puede no serlo.

Dejar los anticonceptivos después de trece años tomándolos tiene sus consecuencias, algunas buenas y otras no tanto. Empecemos por las no tan buenas:

Acné: La más notable de las consecuencias. No ocurrió justo al dejarlos, sino a los dos meses o así. En mi adolescencia y hasta que empecé a tomar la píldora no tenía un acné muy preocupante, se centraba en la zona T y si se me notaba era porque no paraba de tocarlo y estrujar los granitos. Nunca me acomplejó porque no era mucha cosa. Con los anticonceptivos se suavizó un poco pero como ya no era mucho tampoco fue una gran mejora. A los dos meses de dejarlos la cosa cambió mucho, ya no solo era la zona T también me empezaron a salir granitos en las mejillas, y unos puntos negros gigantes. Al principio pensé que se me pasaría solo, pero al cabo de unas semanas tuve que tomar medidas. Un lado de la cara ya tenía tantos y tan concentrados que me empezaba a acomplejar. Salían muchos puntos negros a la vez y centrados en una zona. Todo muy raro para mi. La crema hidratante que normalmente usaba quedó descartada inmediatamente, solo los empeoraba. Así que me tocó comprarme un tratamiento, no de los caros, esa medida quedaba por si el resto de medidas no funcionaban. Me compré un gel limpiador, un tónico, una crema y una mascarilla. Creo que lo que mejor funcionó fue el tónico. Fui muy constante con la limpieza, mañana y noche todos los días. El resto de productos fueron una ayuda. La crema también la considero imprescindible porque mientras no puedas usar hidratantes o antiarrugas, que una se va haciendo mayor, normales necesitas algo que te ayude a hidratar sin empeorar la situación.

Vello: El aumento del vello en mi caso ha sido notable. Ha aumentado en cantidad y fuerza. No es que me haya convertido en Chewaka pero se nota la diferencia. Para que os hagáis una idea nunca me depilaba las cejas, al margen de algún pelillo despistado. Ahora les pego un repasillo todas las semanas.

Diferencias de peso: Siempre he tenido grandes diferencias de peso a los largo del periodo. Ahora la diferencia es de una talla de pantalones más o menos, unos días antes de la regla me aprietan y tan pronto me baja se me caen. Por otra parte he engordado, pero creo que eso no es culpa de haber dejado los anticonceptivos, es que no me estoy cuidando nada. No he notado diferencia alguna en el pecho. Cuando empecé a tomarlos aumenté más de una talla de sujetador pero ahora no he notado que bajara.

Molestias: Nunca he tenido reglas dolorosas pero si tenía unos pinchazos cuando ovulaba antes de tomar los anticonceptivos. Ahora al dejarlos han vuelto. No son dolorosos pero se notan.

Humor: Estoy un poco más sensible cuando óvulo. Antes solo lo estaba cuando tenía la regla.

Toca el turno a los buenos:

La libido ha vuelto: Es la diferencia que más agradezco. Creo que no era consciente de todo lo que la echaba de menos. La perdida de libido en mi caso fue tan gradual que no la noté, hasta que un día te das cuenta que algo ha cambiado. Recuperarla ha sido fantástico, ha mejorado notablemente el sexo y con él mi relación de pareja. No es que nos fuera mal en ese tema, pero siempre puede ir mejor (que vergüenza comentar estas cosas).

Cistitis: Desde hace algunos años tenía como una pequeña infección de orina justo antes de que me bajara la regla. Solo era una pequeña molestia que se solucionaba bebiendo mucha agua esos días, nunca llegaba a ser una infección, y nunca era dolorosa. Parece que es muy normal en algunas mujeres cuando se producen cambios hormonales. Lo consulté varias veces con el ginecólogo y el médico y ellos nunca llegaron a detectar nada raro. Ha  desaparecido totalmente, por lo menos en estos meses y espero que para siempre.

Dolor de cabeza: Antes con la regla tenía unos dolores de cabeza bastante fuertes. No han desaparecido pero si reducido su intensidad.

Otro cosa a detallar pero que no entra dentro ni de inconvenientes ni de ventajas es la duración de los ciclos. El primer ciclo después de dejar los anticonceptivos fue muy largo, casi 40 días. El segundo ya fue más corto como 35. Y ahora ya son más o menos estables de 30-32. Lo comento porque con el primero me preocupé un poco, pero parece que es normal, las hormonas andan un poco locas y al cuerpo le cuesta producir la que los anticonceptivos inhiben.

A pesar de que el recuento general da más cambios malos que buenos estoy muy contenta de haberlos dejado. Las ventajas superan con creces los inconvenientes. Además el problema del acné que fue el que más me molestó ya está casi solucionado, y como mínimo controlado.

Espero que sirva de ayuda mi experiencia. Al final me he extendido mucho pero quería explicarme bien, no se si lo he conseguido. Mi único consejo es que al primer granito sospechoso te armes en su contra antes de que sean más, y no como yo que me dejé invadir.

lunes, 17 de marzo de 2014

Sobrevivir al embarazo de tu mejor amiga

Cuando tu reloj biológico se ha activado y tu mejor amiga se queda embarazada es muy complicado mantenerse cuerda. Las alarmas suenan a todo volumen y los sentimientos encontrados te machacan.

Antes del embarazo nos ayudábamos mutuamente a soportar el tic tac. Nos contábamos nuestras penas y hablábamos mucho del tema. Lo sacábamos todo fuera y eso ayuda un montón. Nuestras situaciones eran muy similares, con algunas cosas por hacer y con un marido que aún no se siente preparado.

Cuando decidió comenzar a intentarlo no me afectó mucho. Sentí algo de envidia, es inevitable y bueno reconocerlo. Pero yo quería hacer algunas cosas de forma distinta así que mi reloj no se puso a sonar. Solo tenía que repetirme "yo haré esto, esto y esto....". Ingenua de mi, como mantra ha funcionado, pero seguro que no cumplo ni la mitad.

El día que me contó que estaba embarazada fue muy raro, no se muy bien como me sentí. Me alegré por ella. Llevaba un tiempo comportándose raro así que ya lo sospechaba, incluso llegue a preguntarle. Me dolió un poco que me lo ocultara y me mintiera un poquito, pero puedo entenderlo. Quizás algún día yo también decida guardarme la noticia un tiempo.

Después de saberlo he tenido días buenos y días malos. Pero a medida que pasa el tiempo hay cada vez menos malos. El problema es que ahora ya no me siento cómoda hablando sobre el tic tac con ella. Esa es una de las razones de crear el blog, necesito sacar lo que siento. Es increíble como hablar de ello hace que te sientas mejor. 

Hemos pasado días realmente buenos hablando de la maternidad. Paseando y mirando cosas para el bebe. Comparando carritos y buscando opiniones. Me lo pasé muy bien buscando ropa premamá. Fue muy comedida comprando solo lo estrictamente necesario. No sé si seré tan fuerte y llenaré el armario de prendas que solo se usan unos meses.

Hubo unos cuantos días que la acompañe en maternidad por contracciones demasiado pronto, se quedó en un susto, pero el bebé parece que tenía prisa por salir. La idea de tener que ir a la planta de maternidad me dio un poco de ansiedad. Creo que tenía miedo a que mi reloj sonara de una manera impactante como la primera vez. Pero tan pronto entré en el hospital se me pasó todo, iba allí a acompañarla, ayudarla y animarla. 

Ahora que ha nacido el peque estoy muy ilusionada. Espero poder ayudarla en todo lo que necesite. Así aprenderé cosas de cerca y no solo gracias a las mamás 2.0. Mi primer gran propósito es el de no molestar, he preguntado si prefería la visita hoy o mañana, y ella sinceramente ha contestado que mañana estará mejor. Mañana volveré a preguntar por si hay miles de visitas, y si las hay, lo pospondré hasta que realmente mi presencia pueda ser necesaria y apreciada.

jueves, 13 de marzo de 2014

#NoSinMiTeta

Fuente: Orquidea Dichosa
Una mamá de este maravilloso mundo 2.0 está luchando contra el cáncer. No me puedo imaginar lo fuerte que tienes que ser para superar una enfermedad así. No puedo pensar que se pongan trabas a los tratamientos que una persona necesita en estas circunstancias, y desde luego, no me puedo creer que no se pueda hacer nada para evitar las interminables listas de espera.

La reconstrucción mamaria debe de ser parte indispensable en la lucha contra el cáncer de mama. Y debería hacerse tan pronto la paciente esté preparada y sin necesidad de esperar a las caprichosas listas de espera. Algunas listas prometen dos años pero la realizad es que son cinco, seis o  incluso ocho. No se puede permitir que una persona permanezca mutilada durante ese tiempo.

Estar fuerte emocionalmente es gran parte de la curación. La reconstrucción ayuda a evitar la depresión. Pasar años sin esa reconstrucción puede llegar a matar a una mujer. O saber que vas a pasar años sin ella puede hacer que te rindas antes siquiera de acabar con la enfermedad. 

No puedo dejar de aportar mi granito de arena. Aquí podéis encontrar la historia completa contada por Paris. 


miércoles, 12 de marzo de 2014

Lo que el instinto maternal debe de superar

Tengo que confesar una de las carencias que espero que mi instinto maternal ayude a superar algún día. Confieso que no se como tratar a los niños, no se hablarles, no se me dan nada bien y creo que ellos lo notan. Soy una de esas personas que se sienten y, supongo, se ven patosas cuando están con niños.

Siento un poco de envidia cada vez que veo a una de esas personas a la que los niños adoran a los 10 segundos de conocerles. 

Es un asunto que me preocupaba mucho y aun me preocupa un poco de cara a pensar en la maternidad. Pensar que a alguien a quien no se le dan bien los niños quiera ser madre parece una locura. Pero el reloj biológico no atiende a razones.

Me da miedo coger a los bebes, tengo miedo de que se me caigan o hacerles daño. Me se la teoría pero en la práctica me bloqueo. Suelo evitar cogerlos, admito que me da miedo y en general no insisten mucho para que los coja. Bueno, quizás escuche algún “pues deberías de ir practicando para cuando tengas los tuyos”.

Con bebes un poco más grandecitos me limito a seguirlos y evitar que rompan cosas o se hagan daño. No los sé entretener, no les sé cantar, no sé juegos adaptados, soy un desastre.

Con niños no sé de qué hablarles ni qué preguntarles. Solo se me ha dado bien un niño y fue porque era tan hablador y tan dicharachero que con tener a alguien que lo escuchara era feliz. Un encanto de niño.

Me tranquilizó mucho una mamá a la que le pasaba lo mismo antes de ser madre. Cuando nació su niño todo surgió con naturalidad, es capaz de pasarse horas jugando con él sin tener que esforzarse. Eso si, me aclaró que con el resto de niños de su entorno sigue sin salirle de forma natural. Por todo lo que la he observado es una madraza, así que no tengo dudas de que su instinto ha podido con todo.

¿Creeis que el instinto puede con esta carencia?¿Os ha pasado a vosotras?

lunes, 10 de marzo de 2014

Desencadenantes de la alarma

Existen una gran variedad de cosas y situaciones que hacen sonar la alarma de mi reloj biológico que antes de que el maldito reloj apareciera en mi vida pasaban desapercibidas. En el anterior post comentaba que el desencadenante de la primera alarma fue la ropita de bebe. Desde esa vez hubo muchas otras, algunas se repiten pero otras son especiales. Intentaré describir algunas, como me sentí y como lo afronté.


Las comparaciones son odiosas

Una de las conversaciones que más me afectó y más perduró en el tiempo la alarma desatada fue por compararme. Pongámonos en situación: Compañeras de trabajo hablando sobre la maternidad y picándome de que ya era hora de ser ser madre. Yo aguantando estoicamente y justificando que aun tenía que hacer algunas cosas antes de planteármelo. Hasta que se me ocurre defenderme con la comparativa, sabiendo que ella era mayor que yo y que acababa de volver de la baja de maternidad, se me ocurrió preguntar:

- Yo: ¿A que edad tuviste a Churumbel (entiéndase nombre del bebe)?
Ella: Me quedé a los 33 y lo tuve con 34.
- Yo: Bueno entonces aun me quedan un par de añitos.
- Ella: Mejor date prisa porque cuanto más esperes más tardan en llegar. Yo estuve más de un año intentándolo.

Lección aprendida, nada de compararse con los demás, es imposible conocer la situación completa de la otra persona. 

Esa alusión a dificultades o a una posible infertilidad me tuvo semanas dándole vueltas al asunto. Supongo que muy pocas personas piensan en los problemas que pueden surgir a la hora de buscar un embarazo. Esa frase me hizo ver la existencia de una realidad que muchas parejas sufren y sentir que yo algún día podía estar en esa situación. Ser consciente que el tiempo corre en mi contra para afrontar problemas es algo que da miedo. No quiero encontrarme pensando en un futuro: "ojala hubiera empezado unos años antes, todo sería más fácil".

Barrigas y bebes por todas partes

No es que la natalidad haya subido repentinamente porque tu reloj biológico se haya activado. No es que la gente se haya puesto a procrear como locos para asegurar su pensión futura (frase muy escuchada últimamente de que alguien tiene que pagar nuestras pensiones). No es que tus amigas hayan decidido fastidiarte con sus barrigas y retoños. Sinceramente, es que ya estás en la edad de aumentar la familia.

Las amistades que tienes están en la misma tesitura que tú, la edad es similar, y o están pasando lo mismo que tú o lo han pasado ya. Es normal que alguna o algunas se decidan a ampliar la familia antes que tú.  También es relativamente normal que hermanas y cuñadas en edades más o menos similares tomen la misma decisión. Y ya si trabajas en una empresa en la que la media de edad son los 40 es normal que te encuentres con nacimientos cada 3 o 4 meses.

Yo estoy en los tres entornos:

Mi mejor amiga está embarazada. Se ha convertido en un surtidor constante de alarmas. Muchas conocidas del colegio también lo están o lo han estado hace poco.

Mi cuñada tuvo a su segundo hijo poco antes de que saltará por primera vez la alarma. Ahora mi suegra y ella se dedican a ponerme al pequeño en brazos cada vez que tienen oportunidad.

Trabajo en una empresa en la que la media de edad debe de ser los 40, por lo que la mayoría de los empelados tienen entre 35 y 45 años. Desde que entré en ella ha nacido un bebe cada tres meses de más o menos. Se puede decir que esta empresa se merece un premio en el aumento de la natalidad. Podéis pensar que que tenga un hijo tu compañero de trabajo no debería de afectarte mucho, pero si que lo hace y mucho. La mayoría de las conversaciones ajenas al trabajo incluyen temas de la crianza. Recibes los correos electrónicos: nacimiento y petición de dinero para el regalo, recordatorios de que finaliza el plazo de recolección, primeras fotos del retoño, decisión de que se le va a regalar o peticiones de sugerencias, recordatorio de que firmes la tarjeta y, finalmente, visita del retoño con los felices papas.

Al verte rodeada de bebes y barrigas es normal escuchar la alarma muy a menudo. Lo bueno es que como se convierten en situaciones cotidianas vas haciendo callo y cada vez te afectan menos. Hay otras especiales derivadas del asedio de barrigas que se merecen un post aparte.




miércoles, 5 de marzo de 2014

El día que saltó la alarma

Siempre he querido ser madre, desde niña, no se porqué, pero la idea siempre ha estado en mis ideas de futuro. Nunca había tenido la necesidad de serlo hasta un día de enero del 2013 poco después de cumplir 30 años, ese día empezó a sonar la alarma de una manera difícil de ignorar.

Supongo que la mayoría cree que la alarma del reloj biológico es algo mental, relativamente fácil de ignorar y que atiende a razones. Por lo menos ese era mi caso. No comprendí lo equivocada que estaba hasta ese día.

Ese día comprendí que no era una idea, ni un deseo siquiera, sino una necesidad. Ese día la alarma de mi reloj biológico sonó y la necesidad de ser madre apareció. Puede que ya estuviera allí y yo no lo hubiera notado, pero ese día comencé a escucharla. No se si puedo describir la sensación de escuchar esa alarma, lo he estado pensando mucho y creo que la palabra que más se acerca es la de necesidad. Pero no es solo que tus pensamientos se desvíen a ese tema, es algo más, es también algo físico.

Todo lo desencadenó la ropita de bebé. Estaba comprando ropa de bebe para regalar por un bautizo, todo era pequeñito y preciso. Y en ese momento comenzó la ansiedad, mi mente se alió con mi cuerpo y todo se desencadenó. Tan desconcertada me encontraba que tuve que irme a otra parte e intentar distraerme, pero no funcionó.

No me malinterpretéis no estoy en ese estado todo el tiempo. Siempre hay algo ahí, como un tic tac que te recuerda que el tiempo pasa. La alarma suena en ocasiones, en mi caso cada vez un poco más a menudo, pero reconoceré que la mayor parte son desencadenadas por el entorno (embarazadas y bebés por todas partes).  Pero este es otro tema a tratar de manera más particular.

¿Os ha pasado a vosotros alguna vez?¿Lo habéis sentido como yo? Esta es mi primera entrada en el blog y realmente no se si alguien llegará a leerla y mucho menos a responder, pero por si acaso ahí quedan las preguntas.