lunes, 10 de marzo de 2014

Desencadenantes de la alarma

Existen una gran variedad de cosas y situaciones que hacen sonar la alarma de mi reloj biológico que antes de que el maldito reloj apareciera en mi vida pasaban desapercibidas. En el anterior post comentaba que el desencadenante de la primera alarma fue la ropita de bebe. Desde esa vez hubo muchas otras, algunas se repiten pero otras son especiales. Intentaré describir algunas, como me sentí y como lo afronté.


Las comparaciones son odiosas

Una de las conversaciones que más me afectó y más perduró en el tiempo la alarma desatada fue por compararme. Pongámonos en situación: Compañeras de trabajo hablando sobre la maternidad y picándome de que ya era hora de ser ser madre. Yo aguantando estoicamente y justificando que aun tenía que hacer algunas cosas antes de planteármelo. Hasta que se me ocurre defenderme con la comparativa, sabiendo que ella era mayor que yo y que acababa de volver de la baja de maternidad, se me ocurrió preguntar:

- Yo: ¿A que edad tuviste a Churumbel (entiéndase nombre del bebe)?
Ella: Me quedé a los 33 y lo tuve con 34.
- Yo: Bueno entonces aun me quedan un par de añitos.
- Ella: Mejor date prisa porque cuanto más esperes más tardan en llegar. Yo estuve más de un año intentándolo.

Lección aprendida, nada de compararse con los demás, es imposible conocer la situación completa de la otra persona. 

Esa alusión a dificultades o a una posible infertilidad me tuvo semanas dándole vueltas al asunto. Supongo que muy pocas personas piensan en los problemas que pueden surgir a la hora de buscar un embarazo. Esa frase me hizo ver la existencia de una realidad que muchas parejas sufren y sentir que yo algún día podía estar en esa situación. Ser consciente que el tiempo corre en mi contra para afrontar problemas es algo que da miedo. No quiero encontrarme pensando en un futuro: "ojala hubiera empezado unos años antes, todo sería más fácil".

Barrigas y bebes por todas partes

No es que la natalidad haya subido repentinamente porque tu reloj biológico se haya activado. No es que la gente se haya puesto a procrear como locos para asegurar su pensión futura (frase muy escuchada últimamente de que alguien tiene que pagar nuestras pensiones). No es que tus amigas hayan decidido fastidiarte con sus barrigas y retoños. Sinceramente, es que ya estás en la edad de aumentar la familia.

Las amistades que tienes están en la misma tesitura que tú, la edad es similar, y o están pasando lo mismo que tú o lo han pasado ya. Es normal que alguna o algunas se decidan a ampliar la familia antes que tú.  También es relativamente normal que hermanas y cuñadas en edades más o menos similares tomen la misma decisión. Y ya si trabajas en una empresa en la que la media de edad son los 40 es normal que te encuentres con nacimientos cada 3 o 4 meses.

Yo estoy en los tres entornos:

Mi mejor amiga está embarazada. Se ha convertido en un surtidor constante de alarmas. Muchas conocidas del colegio también lo están o lo han estado hace poco.

Mi cuñada tuvo a su segundo hijo poco antes de que saltará por primera vez la alarma. Ahora mi suegra y ella se dedican a ponerme al pequeño en brazos cada vez que tienen oportunidad.

Trabajo en una empresa en la que la media de edad debe de ser los 40, por lo que la mayoría de los empelados tienen entre 35 y 45 años. Desde que entré en ella ha nacido un bebe cada tres meses de más o menos. Se puede decir que esta empresa se merece un premio en el aumento de la natalidad. Podéis pensar que que tenga un hijo tu compañero de trabajo no debería de afectarte mucho, pero si que lo hace y mucho. La mayoría de las conversaciones ajenas al trabajo incluyen temas de la crianza. Recibes los correos electrónicos: nacimiento y petición de dinero para el regalo, recordatorios de que finaliza el plazo de recolección, primeras fotos del retoño, decisión de que se le va a regalar o peticiones de sugerencias, recordatorio de que firmes la tarjeta y, finalmente, visita del retoño con los felices papas.

Al verte rodeada de bebes y barrigas es normal escuchar la alarma muy a menudo. Lo bueno es que como se convierten en situaciones cotidianas vas haciendo callo y cada vez te afectan menos. Hay otras especiales derivadas del asedio de barrigas que se merecen un post aparte.




4 comentarios:

  1. Conozco esas alarmas a la perfección....cuando te saltan, las embarazadas brotan como champiñones y todo el mundo cuestiona tu edad para ser madre...

    Creo que dices algo muy importante...no hay que compararse con nadie, ni obsesionarse de forma que hagamos nuestros los problemas de otros...quiero decir, que el hecho de que a alguien le haya costado la misma vida tener un hijo, no quiere decir que a ti te ocurra igual, ya que puede obedecer aun problema físico que no a todos nos ocurre...

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    1. Yo intento no compararme mucho, pero con la edad no lo puedo evitar. Tengo que confesar que incluso en los blogs maternidad intento ver la edad de la mamá.

      Lo que me está animando mucho es que se que por aquí encontraré mucha ayuda y comprensión pase lo que pase. La verdad es que no pensaba encontrarme gente tan especial en este mundo 2.0 y ha superado mis expectativas en todos los sentidos.

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  2. Eso de compararse es odioso...he conocido a chicas de 34 que se han preñado a la primera y yo q aún no he llegado a los 30 llevo casi un año. Y son las comparaciones mi autocastigo... Está claro que la edad importa, pero cada mujer es un mundo!
    Me quedo por aquí para leerte!
    Un besazo

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    1. Yo supongo que a veces tenemos la esperanza de que la comparación salga a nuestro favor, pero en ocasiones no es así y nos deprimimos. Buscar esperanzas en las comparaciones no es bueno.

      Un beso!

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